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Ciudadano Cano

SEPTIEMBRE

Dice el famoso single de Green Day Wake me up when september ends… Todo lo contrario. Os cuento esta líneas mirando al mar y la playa donde mi niñez sigue jugando, parafraseando ahora el tema mundial de Serrat, Mediterrráneo. Así me paso del rock al pop en un momento, concretamente en línea y media, al igual que el lugar donde me encuentro ha pasado del bullicio a la paz, en el mes en el que todo se acaba y todo vuelve a empezar.
Lo bueno se acaba, dicen muchos, difiero. Con la nueva temporada, dejo de encontrarme sólo en la ciudad y en fin de semana es fácil encontrar la paz en lugares como este. Donde antes había masificación y un festival del récord de veraneantes por metro cuadrado, dudo que sostenible y que es motor de la economía autóctona. Veremos si el año que viene los que se han ido a sus ciudades de origen, ya inmersos en sus rutinas, vuelven, pagando una pequeña cantidad en concepto de tasa turística, para, dicen, un poquito más de recaudación y calidad vacacional. Yo lo veo.

A ellos ya no, los veo, por aquí en la costa valenciana, Dónde hoy soy capaz de caminar por un paseo con lo ojos cerrados y escuchando el rugido del mar sin miedo a tropezar, ayer me topaba con una masa de zombis anestesiados por los rayos UVB y la inactividad vacacional. Llamadme egoísta pero en este paseo marítimo, disfruto de la ausencia de tantas escuadras familiares que impedían el paso, en una fila formada por madre, padre, abuelos, hijos, la novia del hijo, parejas amigas, carros de niños y niños inquietos que andan, corren y nunca sabes que dirección van a tomar, con el consecuente temor que me invade para no pisarlos. A los pequeños, porque las pipas y los restos de tarrina de helado, a esos es imposible no pisar… Ahora, todo este camino es paz y es sólo par mí.

El chiringuito está recogiendo, ya medio vacío, sólo con rezagados de fin de semana que recuerdan esos días de agosto en los que alimentaban sus barrigas cerveceras a golpe de cañas.
Antes, donde ponía la toalla y sudaba, mis oídos eran castigados por campamentos de sombrillas, habitados por gente chillona que, diario Marca y revista Pronto en mano, analizaban el contenido de la actualidad que encontraban en esas páginas que son las más vendidas. Lo hacían al estilo Sálvame, gritando, todos a la vez y comiendo papas… Hoy en mi trozo de arena, vivo más fresquito, con diez grados menos, en un oasis de relax en el que escucho alguna gaviota, olas y si me apetece, mi lista otoñal de Spotify. A eso le llamo yo evasión.
Qué dice Greenday que me despiertes cuando finalice el mes… ¡Qué va! si por mí fuese, nunca acabes septiembre…

By FerranCano, 29/09/2017
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